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title: "¿Por qué Maradona despierta tanto amor pese a sus sombras?"
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description: "Para entender esa devoción hay que mirar más allá de su talento y recorrer la historia que lo convirtió en mucho más que un futbolista"
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  - "Diego Armando Maradona"
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# ¿Por qué Maradona despierta tanto amor pese a sus sombras?

![6ae486b5537e9__950x512](https://statics.eleconomista.com.ar/2026/10/crop/6ae486b5537e9__950x512.webp?v=1793361621)

**Hay futbolistas que quedan en la historia por sus títulos y otros que terminan formando parte de la vida de millones de personas.****Diego Maradona****pertenece a ese grupo de ídolos cuyo significado desborda cualquier estadística.** Su nombre aparece en canciones, tatuajes, murales y conversaciones familiares. También en los recuerdos de quienes nunca lo vieron jugar, pero crecieron escuchando lo que había hecho. Este **30 de octubre, cuando cumpliría 66 años**, su figura vuelve a plantear una pregunta que atraviesa generaciones y fronteras: por qué despierta tanto amor, incluso cuando su historia contiene hechos y conductas que incomodan.

La respuesta exige mirar más allá de sus goles, sin perder de vista aquello que convirtió a un futbolista en una figura de semejante dimensión. **En Maradona conviven el talento extraordinario, la identificación popular y una memoria afectiva que se transmite de una generación a otra.** También los errores de un hombre cuya exposición pública dejó al descubierto aspectos dolorosos de su vida. Comprender esa devoción supone reconocer ambas dimensiones y preguntarse cómo conviven en el recuerdo de quienes lo quieren.

Nacido el **30 de octubre de 1960 en Lanús y criado en Villa Fiorito**, Maradona convirtió su origen en una parte central de su identidad. Desde chiquito lo llamaron "Pelusa",un apodo que surgió por la cantidad de pelo que tenía al nacer y lo acompañó toda la vida. Antes de los estadios colmados, los contratos y las multitudes, estuvo el chico de una familia trabajadora que encontró en la pelota una posibilidad. Su ascenso permitió que muchas personas reconocieran en él algo cercano: una manera de hablar, una historia familiar, un barrio o la experiencia de crecer con necesidades.

**Llegar a la cima sin dejar de reivindicar ese lugar de pertenencia fue una de las bases de su vínculo con los sectores populares.** Sus triunfos podían sentirse como una victoria compartida. Para quienes se identificaban con él, ver a Maradona reconocido en el mundo también era ver reconocido algo de su propia historia.

**Esa identificación también tuvo una dimensión política: muchos encontraron en Maradona una bandera para expresar sus propias convicciones.** Su reivindicación de los sectores populares, sus cuestionamientos a los dirigentes del fútbol y sus posiciones públicas lo convirtieron en una figura que excedía cualquier camiseta. Sus vínculos con Fidel Castro y Hugo Chávez, así como su respaldo al kirchnerismo, reforzaron esa lectura y también generaron rechazos. Para una parte de sus fanáticos, representaba una voz capaz de desafiar al poder; para otros, sus apoyos políticos eran motivo de cuestionamiento. **Esa faceta contribuyó a convertirlo en un símbolo que muchos hicieron propio, incluso más allá de lo deportivo.**

El fútbol le dio a esa identificación una fuerza excepcional. **Debutó en la Primera de Argentinos Juniors el 20 de octubre de 1976, diez días antes de cumplir 16 años, y construyó una carrera que lo llevó por Boca, Barcelona, Napoli, Sevilla y Newell's**. Pero el impacto de su juego resulta difícil de explicar a través de un recorrido de clubes: estaba en la capacidad de imaginar una solución inesperada, eludir rivales donde parecía imposible y convertir una jugada en un recuerdo duradero.

**México 1986 fue el punto más alto de esa relación entre talento y emoción colectiva.** Maradona condujo al equipo de Carlos Bilardo hacia el segundo título mundial argentino y dejó su actuación más emblemática ante Inglaterra. En aquel partido de cuartos de final, el gol con la mano y la corrida que terminó convertida en el "Gol del Siglo" quedaron unidos en una misma tarde. La transgresión y la genialidad pasaron a integrar el relato de su leyenda.

**Para una parte de la sociedad argentina, aquella victoria tuvo una carga que excedía el deporte**. Habían pasado apenas cuatro años de la guerra de Malvinas y el encuentro fue vivido con esa herida todavía abierta. El resultado adquirió el sentido de una reparación simbólica: una alegría compartida en un país que arrastraba pérdidas y dolor. **Ningún partido podía resolver aquello, pero sí ofrecer un momento de orgullo que quedó asociado a Maradona.**

**El amor por Diego, sin embargo, nunca fue exclusivamente argentino. Nápoles construyó con él una relación propia, atravesada por el fútbol y por las diferencias entre el sur y el norte de Italia.** En una ciudad que sufría desprecio y discriminación, sus victorias frente a los clubes más poderosos adquirieron un valor especial. Maradona se identificó con esa experiencia y la incorporó a su discurso. Para muchos napolitanos, era alguien que comprendía el lugar desde el que lo alentaban.

Con él como figura, el Napoli ganó los campeonatos italianos de 1987 y 1990, además de la Copa UEFA de 1989. Aquellos títulos ayudaron a transformar la percepción que una ciudad tenía de sus posibilidades. Esa gratitud explica parte de la devoción que perduró después de su salida del club y que se manifestó en las calles cuando murió, el 25 de noviembre de 2020.

Su figura también ofrecía distintas razones para identificarse. **Algunos admiraban su juego; otros, su origen o su disposición a confrontar**. Su manera de expresarse, sus gestos y su carácter lo volvían reconocible incluso fuera de una cancha. Esa cercanía ayuda a entender por qué tantos fanáticos lo nombran simplemente como "Diego", con una familiaridad que pocas figuras públicas consiguen.

**Su forma de ser también alimentó esa cercanía.** Maradona podía mostrarse desafiante, provocador y vehemente, pero también afectuoso, sensible y dispuesto a emocionarse en público. Los abrazos, el humor y la intensidad con la que vivía cada situación acercaban al ídolo a quienes lo seguían. Esa expresividad fue parte de su magnetismo, aunque algunas de sus reacciones también generaran rechazo.

**Con otros deportistas construyó un vínculo que iba más allá de la admiración por su talento.** Su presencia en una tribuna, una visita o un mensaje de aliento podían tener un significado especial para quienes competían representando a la Argentina. Diego se involucraba en esos desafíos y celebraba los triunfos con la intensidad de un hincha. Para muchos, sentirse acompañados por alguien a quien habían admirado desde chicos convirtió ese reconocimiento en un recuerdo tan valioso como personal.

**El cariño por Maradona también empezó a transmitirse también como una herencia familiar**. Para quienes no lo vieron jugar, Maradona suele llegar a través de alguien: un padre que recuerda dónde estaba durante el Mundial del '86, un abuelo que cuenta cómo se festejó un gol, un hermano que vuelve a mostrar una jugada. El cariño incorpora esas voces y esos momentos compartidos.

Así, **emocionarse con "Pelusa" puede ser también una forma de recordar a quienes enseñaron a quererlo**. Una camiseta o una imagen del Mundial recuperan escenas de la propia vida. Esa memoria explica por qué el vínculo resiste el paso del tiempo y por qué su ausencia sigue teniendo un peso que excede lo deportivo.

La música amplió esa transmisión. **Las canciones que le dedicaron Rodrigo, Los Piojos, Ratones Paranoicos, Andrés Calamaro y Manu Chao, entre otros artistas**, llevaron su historia a fiestas, recitales y encuentros familiares. Su figura encontró nuevas formas de circular entre personas que conocieron primero esos homenajes y después sus partidos.

**La literatura también encontró en Maradona un personaje que desbordaba el fútbol.** Escritores como Eduardo Galeano y Osvaldo Soriano se acercaron a su figura atraídos por el talento, el origen popular y la convivencia entre la gloria deportiva y la fragilidad personal. Galeano lo definió como **"el más humano de los dioses"**, una imagen que condensaba la distancia entre el lugar extraordinario que ocupaba y las debilidades del hombre convertido en ídolo. El reconocimiento era mutuo: cuando murió el escritor uruguayo, Diego lo despidió con una frase que resumía esa conexión: **"Gracias por enseñarme a leer el fútbol"**.

**Esas miradas contribuyeron a darle palabras a una devoción que las estadísticas no alcanzaban a explicar.** En Maradona encontraron una historia sobre la identidad, el ascenso social, la felicidad colectiva y el peso de la fama. Su vida ofrecía material para pensar cómo se construye un héroe popular y qué ocurre cuando el hombre no puede responder a todo lo que se espera de él. Esa fascinación amplió su legado cultural, aunque tampoco resuelve los cuestionamientos sobre sus actos.

Pero **explicar las razones de ese amor también exige detenerse en aquello que la celebración suele dejar al margen**. Su vida incluyó episodios de violencia, conflictos familiares y acusaciones graves que forman parte de cualquier mirada sobre su legado. En esos casos, hablar de "errores" puede resultar insuficiente si la palabra diluye lo ocurrido o desplaza a quienes denunciaron haber sufrido daños.

En 2014 se difundió una grabación de un episodio de violencia contra su entonces pareja, **Rocío Oliva**. Diego reconoció que aparecía en las imágenes, aunque negó haberla golpeado. Años después, en 2021, **Mavys Álvarez denunció públicamente haber sufrido violencia sexual de su parte cuando era adolescente**.

Esos cuestionamientos tienen un lugar propio y merecen ser abordados sin reducirlos a las excentricidades de una celebridad. **La felicidad que Maradona produjo en millones de personas no disminuye la importancia de escuchar a quienes denunciaron violencia.** Tampoco su talento ofrece una explicación suficiente para justificar sus conductas.

**Las adicciones también atravesaron su historia y expusieron una vulnerabilidad que contrastaba con la imagen del futbolista capaz de resolverlo todo.** El consumo problemático de sustancias afectó su salud y su carrera, entre tratamientos, recaídas e intentos de recuperación que tuvieron una enorme exposición pública. Para sus fanáticos, verlo regresar a una cancha podía convertirse en una celebración; verlo deteriorarse provocaba preocupación y dolor. Esa cercanía emocional fue otra de las formas que adquirió el vínculo con él.

En lo deportivo, hubo dos episodios que marcaron su trayectoria. **En 1991 recibió una suspensión de 15 meses tras dar positivo por cocaína cuando jugaba en el Napoli. Tres años después, un control antidoping durante el Mundial de Estados Unidos detectó efedrina y otras sustancias prohibidas, y quedó fuera del torneo.**

La imagen de Maradona retirándose de la cancha acompañado por una enfermera, después del triunfo ante Nigeria, quedó grabada en la memoria del fútbol argentino. Su frase **"me cortaron las piernas"**condensó la frustración de una despedida que también puso fin a su recorrido como jugador de la Selección Argentina. Años después, durante su homenaje en la Bombonera en 2001, dejó otra declaración emblemática: **"Yo me equivoqué y pagué, pero la pelota no se mancha"**.

**Esas caídas ayudan a entender la dimensión emocional de su figura, pero requieren distinguir situaciones diferentes.** Las adicciones deben abordarse como un problema de salud; las infracciones a las reglas deportivas tienen sus propias responsabilidades y consecuencias. A su vez, los episodios de violencia y las denuncias de abuso exigen considerar el daño a otras personas. Agrupar todo bajo la idea de una vida turbulenta desdibuja esas diferencias.

El modo de procesar todo eso varía entre sus fanáticos. Hay quienes cambian su relación con el ídolo, quienes mantienen la gratitud deportiva y cuestionan sus comportamientos, y quienes evitan cualquier discusión que amenace el recuerdo que conservan de él. **El afecto y el juicio sobre una persona pueden cambiar a ritmos distintos**, especialmente cuando esa figura quedó unida a experiencias de la infancia o a momentos de felicidad familiar.

Por eso, sentir emoción frente a Maradona no explica, por sí solo, qué posición se toma ante sus actos. Esa posición aparece en la capacidad de reconocerlos y discutirlos, aun cuando resulten difíciles de incorporar al relato del héroe.

Su legado permanece en esa tensión. **Maradona fue una fuente extraordinaria de alegría y pertenencia, y también una figura cuyas conductas deben poder ser cuestionadas.** La memoria puede conservar el gol, el abrazo y la gratitud sin exigir silencio sobre aquello que duele. Quizás el amor que todavía despierta tenga mucho que ver con eso que cada persona siente que recibió de él: una felicidad, una representación, un recuerdo compartido con alguien querido. Revisar su historia no borra esas experiencias. **El desafío es conservar esos recuerdos sin dejar fuera de su historia aquello que incomoda.**

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