SCARY MOVIE 6 CUMPLIÓ! 🍿🔥 (Los críticos la odian)

Los críticos más elitistas de Hollywood ya tenían listo el ataúd para esta entrega, prediciendo un fracaso histórico basado en el desgaste de las últimas secuelas.
ESPECTACULOSHace 2 horas por Jordan Reviews

Sin embargo, los verdaderos fanáticos de la saga —aquellos que atesoramos la época dorada donde Anna Faris y Regina Hall bendecían la pantalla— sabíamos que el regreso de los hermanos Wayans era la pieza que faltaba para revivir el cadáver de la franquicia. Tras los penosos intentos de las entregas cuatro y cinco, donde los chistes se sentían forzados y sin alma, esta sexta parte demuestra que el humor irreverente e incómodo sigue más vivo que nunca cuando se cocina bajo los ingredientes correctos.

La película funciona como un buffet libre y despiadado que destruye los temas más virales del momento y los tópicos de la agenda política actual, sin dejar títere con cabeza. Scary Movie 6 se burla de sí misma con un arsenal de comentarios meta, al mismo tiempo que destroza sin piedad los mayores éxitos del "terror elegante" moderno, como La Sustancia, M3GAN y Annabelle. Tampoco se salvan el drama real detrás de Scream 6 con Melissa Barrera y Jenna Ortega, ni las icónicas y absurdas muertes de la franquicia Destino Final, regalándonos secuencias paródicas tan bien logradas que es imposible no escupir las palomitas de la risa.

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A pesar del festival de carcajadas, el largometraje no es perfecto y arrastra una inconsistencia rítmica que los espectadores más detallistas van a notar. A diferencia de las primeras entregas, donde el espectador no tenía un maldito segundo de descanso entre remate y remate, aquí se percibe un ritmo más calculado y pausado. La experiencia en la sala se convierte en una especie de montaña rusa: estallás de risa con un chiste brillante, frenás por un momento mientras la trama avanza tímidamente, y volvés a arrancar. Este subibaja en el ritmo le quita un poco de esa maravillosa demencia frenética que caracterizó al inicio de la saga en los años 2000.

Por fortuna, cualquier bache en el guión queda completamente perdonado gracias a la nostalgia inyectada en los personajes originales, quienes regresan con sus personalidades potenciadas al mil por ciento en esteroides. Las dudas sobre la sexualidad de Ray son más explícitas y salvajes, Brenda es el triple de interesada, y Cindy se corona como la reina de la ingenuidad irresponsable, pero siendo una fiera total a la hora de las piñas. Mención de honor para Shorty, quien se adueña por completo de la pantalla con un protagonismo al cuadrado que se agradece en cada escena.

En definitiva, es una película ideal para desconectar el cerebro, ignorar a la crítica pretenciosa y recordar por qué amamos este caos; eso sí, no te salgas de la sala antes de tiempo, porque nos regalaron dos escenas poscréditos que valen oro.

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