
Pensamiento crítico: ¿una utopía?

Comienzo con una anécdota: reunión de amigos fin del 2001, una crisis que se avecina ser cada vez más seria. Se aborda el tema, uno de ellos: "Lo que los argentinos necesitan es desarrollar el pensamiento crítico", otro interviene, "lo que los argentinos necesitan es llegar a poder comer a fin de mes". Risas, fin de la conversación, se pasa a un tema más liviano. Es que no es por ahí. Empecemos por una definición: "Pensamiento crítico es la capacidad de analizar, evaluar y cuestionar de manera objetiva la información y los argumentos cotidianos" versión dada por la IA (que comodidad!!),
Si siempre debió ser un objetivo en la formación de los individuos hoy lo es mucho más, tanto para la realización personal como para la acción colectiva como salvaguardia de los procesos democráticos.
Nos referiremos solo al primer objetivo. Como una tenaza que nos aprieta, por un lado, el mercado laboral está experimentando una transformación enorme cambiando las exigencias y por el otro, nuestros procesos educativos se han deteriorado significativamente, al menos para el grueso de los jóvenes, si consideramos además que partimos de una decadencia que ya fuera alertada por Guillermo Jaim Etcheverry en su ensayo la "Tragedia Educativa" a fines de la década del '90. Las nuevas tecnologías no solo están generando un nuevo contexto para el mercado laboral, sino que influyen en forma significativa en la formación de los individuos, especialmente en los más jóvenes.
Afecta tanto a los incluidos dentro de los denominados "blue-collars", aquellos que trabajan más con sus manos y manejando equipos o herramientas como a los que desarrollan tareas más administrativas y de supervisión y gerenciamiento (los "white-collars"). Respecto de los primeros la robótica, en aras de la productividad y liderados por China, está reemplazando agresivamente puestos de trabajo a cargo de personas.
Más aún en algunos casos reduce la oferta laboral por anticipación. Recientemente un analista mencionaba que en EEUU anticipándose a la utilización de camiones autónomos, se ha producido una caída abrupta en la oferta de camioneros, que fueron rumbeado hacia otros trabajos adelantándose a lo que se les venía, aun cuando el cambio se está produciendo a un ritmo lento.
El otro segmento también ha tenido su cimbronazo, si analizamos lo que ha ocurrido con los programadores, hasta hace poco tiempo una formación muy buscada por jóvenes, pero también si vemos como empresas en distintos sectores ya han suspendido la contratación de personal hasta tanto no pueda asegurarse que la tecnología lo pueda hacer en sustitución y con mayor eficiencia. Por otra parte, en contraposición, las plataformas han generado mucho trabajo, aunque más informal y precarizado, actuando a modo de sustitución de lo que otros sectores ya no necesitan emplear. Todo cambia muy rápido, no adaptarse puede significar para muchas empresas quedar fuera del mercado. Claro que no siempre todo es reemplazo, los cambios también generan oportunidades. Por ejemplo, en el campo de la consultoría, la aplicación de la IA está simplificando el trabajo analítico de base necesario para efectuar el diagnóstico de la problemática que afecta a la empresa contratante pero que aún deja para los consultores el área de mayor valor agregado que es el de guiar a la empresa en la implementación exitosa de las acciones identificadas.
En fin, ejemplos sobran, y baste concluir en este punto citando el informe Tendencias mundiales del empleo juvenil 2026: Regreso al futuro de la Organización Internacional del Trabajo "la tasa mundial de desempleo juvenil aumentó hasta el 12,4 por ciento en 2025, lo que equivale a 67 millones de personas desempleadas de entre 15 y 24 años. Al mismo tiempo, la proporción de jóvenes que no estudian, no trabajan ni reciben formación aumentó ligeramente hasta el 20 por ciento, lo que afecta a más de 257 millones de personas". Asimismo, un informe reciente de la OCDE sobre una encuesta de 2023, señala que, en sus países miembros, "uno de cada tres adultos carece de las competencias básicas necesarias para participar eficazmente en el mercado laboral y la sociedad. Esta proporción ha aumentado en la última década, lo que convierte la falta de competencias básicas en uno de los desafíos estructurales más persistentes para las economías avanzadas", "Dos de cada tres adultos con escasas habilidades básicas obtienen malos resultados tanto en lectura y escritura como en matemáticas".

Por cierto, que aquí no nos va mejor, muy por el contrario. No voy a abundar en datos, por cierto, ya muy divulgados sobre las deficiencias en los ciclos educativos primarios y secundarios que redundan en adolescentes que presentan serias deficiencias en matemáticas y comprensión lectora, los que no terminan el secundario, y los que no estudian ni trabajan.
¿Cómo afrontar este panorama complejo y preocupante? En primer lugar, necesitamos como sociedad poner la formación de los individuos, con énfasis en los más jóvenes, en el tope de la agenda. La solución de base sigue estando en las familias, las aulas, maestros y profesores y las empresas, según la etapa en el desarrollo formativo de cada persona. No solo para detener el declive educativo sino para adaptar la formación a las necesidades actuales. Necesitamos corregir lo que también señala como diagnóstico la OIT, un mundo laboral polarizado donde mucha gente no consigue trabajo (y si lo hace es por debajo de sus aptitudes), pero por otro lado hay empresas que no consiguen personal con las habilidades que necesitan. Hemos escuchado muchas veces en nuestro país esta problemática, la queja empresarial por la falta de recursos con la formación necesaria.
La formación de las personas es un largo proceso en donde se necesita la intervención activa de todas las partes ya mencionadas. En su final exitoso tendremos profesionales formados en el análisis y la metodología de las ciencias, junto con la reflexión crítica de las humanidades. Y para los que no pueden o quieren recorrerlo por lo extensivo y/o intensivo, formar al menos personas con características tales como adaptabilidad, flexibilidad, empatía, capaces de supervisar lo que la tecnología, llámese IA, ofrece, ya sea insertándose en los niveles medios de las organizaciones o bien ejerciendo oficios independientes con capacidades de resolución de problemas.
Queda claro que las mayores urgencias en materia educativa están en la corrección de las falencias más elementales que, en su mayoría, afectan a los sectores de bajo poder adquisitivo. Pero consideremos también que estas falencias nos impiden contar al final de todo el ciclo educativo con suficientes egresados con formación en las cuatro disciplinas identificadas como STEM por su sigla en inglés (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), las más formativas para la resolución de problemas que demanda el mundo actual. Como si fuera poco, los avances de la tecnología modifican la vara requiriendo cada vez más profesionales capaces de entender los fenómenos sociales que surgen de las habilidades blandas que brindan materias como la filosofía, la sociología entre otras.
Pero vuelvo al comienzo con la necesidad de la formación de individuos con pensamiento crítico. Quizás dadas nuestras tantas urgencias y planteado como objetivo primario resulte utópico, pero lo que necesitamos es un camino hacia allí. En ese camino hay todo un herramental dado tanto por las mencionadas ciencias duras como las denominadas blandas que ayudan en la formación de individuos para este mundo.
Y si de tecnología se trata, seguramente las formas avasallantes que plantean las estrategias de sus negocios que bien pueden conspirar contra esas formaciones, también pueden ser aliadas importantes de saber utilizar adecuadamente todo el potencial que brindan para el propósito educativo.
¿Qué prioridad le estamos dando? Si nos basamos en las encuestas relacionadas con las cuestiones que más preocupan a nuestra población, la educación no figura entre ellas, tampoco la acción de los gobiernos. Claramente ninguna acción tendrá efecto inmediato, pero si no corregimos el rumbo, no planteemos si resulta utópico pensar en lograr mayor pensamiento crítico en nuestros individuos, más bien cuestionemos si, así como vamos, y como está evolucionando todo, no podemos caer en un escenario distópico. No solo por la frustración en la realización de los individuos, especialmente los jóvenes, sino también por el futuro de nuestra democracia. Ambos están íntimamente relacionados. Diría entonces es por ahí….para que mi amigo no vuelva a repetir la chanza de hace 25 años de llegar a fin de mes, ni Messi tenga que recordarlo como lo hizo hace días no más…


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